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Los accionistas del Sabadell respaldan la gestión de Oliu pese a la caída de la acción

diarioinformacion.com recopilado por Sindicato Alta - 28/03/2019

 

Oliu durante la junta de accionistas del Sabadell - ÁLEX DOMÍNGUEZ.

La junta celebrada en el ADDA reelige al banquero, que tuvo que justificar el recorte del beneficio y la mala evolución de los títulos.

El presidente defiende la actuación realizada durante la crisis informática de su filial británica.

La junta de accionistas que el Sabadell celebró ayer, por segunda vez consecutiva, en el Auditorio de la Diputación de Alicante no se presentaba nada fácil para el presidente de la entidad, Josep Oliu. Con una caída de la acción de alrededor del 50% en el último año y un recorte de los beneficios en una proporción incluso mayor, era de esperar que los accionistas no estuvieran muy contentos y que más de uno aprovechara para mostrar su malestar, como así ocurrió, con petición de dimisiones incluidas por parte de uno de los asistentes, que fue aplaudida, a modo de pataleta, por buena parte de los presentes.

Eso sí, la protesta se quedó en un simple gesto ya que, a la hora de la verdad, los accionistas respaldaron de forma abrumadora tanto la gestión realizada por Oliu, como su reelección como consejero ejecutivo, lo que también implica su continuidad como presidente del banco.

En cualquier caso, lo cierto es que el banquero vallesano se empleó a fondo ya desde su discurso inicial para justificar los malos resultados y convencer a los presentes de que el sacrificio del último año no será en vano y permitirá que los beneficios -y, con ellos, el precio de los títulos- crezcan rápidamente en los próximos ejercicios. Oliu recordó que la causa de esta reducción de las ganancias del banco en 2018 -cuando ganó 328 millones, un 54,% menos- está en los problemas que ocasionó la migración informática de su filial británica TSB -que le costaron al banco 460 millones de euros- y en la venta acelerada del ladrillo que aún tenía en su balance, mediante la colocación de cuatro grandes carteras, que supusieron 177 millones.

Sobre esta última cuestión, defendió que la venta de activos inmobiliarios ha permitido normalizar el balance del banco y reducir sus riesgos dos años antes de lo previsto por el plan director de la entidad. Y, en referencia al TSB, también afirmó que la nueva plataforma situará a la entidad británica en mejor disposición de competir en el Reino Unido.

No obstante, esto no significa que Oliu considere que no deben asumirse responsabilidades. Así, señaló que, por primera vez, la entidad ha aplicado sus normas sobre retribución variable para ajustar -es decir, reducir- los pagos a aquellas «unidades e individuos» directamente relacionados con esta migración informática. Igualmente, recordó que tanto él como el consejero delegado también han renunciado a su bonus.

Por otro lado, el presidente del Sabadell también apuntó al aumento de las presiones regulatorias o a los mayores requerimientos de capital como otro de los motivos de la mala evolución, ya no solo del Sabadell, sino del conjunto del sector financiero en general que, como se encargó de dejar claro, también ha sufrido en sus carnes la falta de apetito de los inversores por este negocio. A todo ello se suma la prolongación de los bajos tipos de interés, que tiran a la baja de la rentabilidad de las entidades.

 

Críticas


Las explicaciones iniciales no fueron suficientes y Josep Oliu tuvo que hacer frente también a críticas por la baja cotización del banco en el turno de intervenciones de los accionistas. Uno de ello fue especialmente duro con los gestores de la entidad, hasta el punto de pedir la dimisión en bloque del consejo de administración por no haber previsto que los títulos caerían por debajo del euro, lo que provocó los aplausos de una parte importante del auditorio. Una petición que, como es lógico, el presidente del Sabadell rechazó aunque reconoció su «pesar» por la evolución de las acciones.

De nuevo, Oliu recordó que la baja en la Bolsa es generalizada para todo el sector bancario del Sur de Europa e insistió en que, si el Sabadell ha perdido más, es únicamente debido a los costes por los fallos de la migración de TSB. A este respecto, defendió la actuación del equipo del banco durante esta crisis y aseguró que «se tomaron todas las medidas necesarias durante el proceso pero hay veces que las cosas no salen de manera prevista», se lamentó. En este sentido, recordó que la entidad ha realizado 17 migraciones de este tipo en los últimos años y que los problemas no se produjeron en el traslado de los datos, sino en los accesos de los clientes a través de los canales digitales. «Un fallo que hace diez años no hubiera existido» y que, a su juicio, pone de relieve los «riesgos» del proceso de digitalización que vive la sociedad.

En la misma línea, el presidente del Sabadell se mostró muy tajante para desvincular la situación del Sabadell de la que afrontaron en su día las entidades que han tenido que ser intervenidas en los últimos años, tras la advertencia en este sentido que realizó el mismo accionista. Al respecto, Josep Oliu recordó que el banco no tiene ningún problema de solvencia y que, además, tiene constituidas todas las provisiones necesarias para afrontar los posibles riesgos, algo que, precisamente, es lo que ha posibilitado que la entidad haya podido limpiar de golpe todo su balance en el último año con las ventas de carteras inmobiliarias.

 

Mejorar la rentabilidad


Por su parte, el consejero delegado del banco, Jaume Guardiola, destacó, durante su intervención para hacer balance del año, la buena evolución de las ratios y del negocio del Sabadell, si se excluye el citado impacto del TSB y de la venta de carteras. Igualmente, recordó que la venta de su filial inmobiliaria Solvia -todavía pendiente de las autorizaciones administrativas- contribuirá a elevar el colchón de capital del banco. En este sentido, aseguró que, una vez con el balance saneado y con la maquinaria engrasada, el objetivo del Sabadell se va a centrar en mejorar la rentabilidad en los tres mercados en los que opera actualmente: España, el Reino Unido y México.

Guardiola también realizó un repaso sobre el proceso de transformación digital de la entidad, otros de los focos del actual equipo directivo. Así, apuntó que un 52% de los clientes del banco ya son digitales, lo que supone un 11% más que el año anterior, y que, en total, 2,4 millones de usuarios dispones de la aplicación para móviles. Igualmente, más de una cuarta parte de los créditos al consumo ya se conceden a través de canales distintos a las oficinas.

 

El banco restringe la financiación de armas controvertidas

En ocasiones, la presión de las ONG o de las campañas sociales sobre las empresas funciona. Así, el presidente del Sabadell, Josep Oliu, informó ayer de que el banco implantó el año pasado una nueva política para restringir la inversión y la financiación de operaciones de «armas controvertidas» o que estén sujetas a embargo, siguiendo los criterios establecidos por el consejo de seguridad de la ONU, de la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea, la UE y el Ministerio de Defensa. Oliu respondía así a las intervenciones de miembros de la campaña «Banca armada» que, como recordó el banquero, todos los años acuden a la junta del Sabadell y de otras entidades. «Sé que no es todo lo que ustedes quieren, pero es lo que puede hacer una empresa privada», respondió a los activistas.

 

La entidad llega a acuerdos sobre las cláusulas suelo con más de 26.000 clientes

El presidente del Sabadell lamenta las sentencias judiciales que lastran «injustamente» la reputación del sector financiero español.

 
A pesar de que el Banco Sabadell sigue defendiendo a ultranza la validez de las cláusulas suelo de sus hipotecas -hasta el punto de ha decidido llevar el asunto ante el Tribunal Supremo-, eso no significa que la entidad no esté dispuesta a llegar a acuerdos con sus clientes para superar esta situación. Así, según afirmó su presidente, Josep Oliu, el banco ha atendido más de 26.000 de las 46.000 solicitudes que recibió a través del mecanismo arbitrado por el Gobierno para agilitar la tramitación de las reclamaciones por este causa y evitar que acaben en el juzgado. Esto no significa que a todos estos clientes se les haya devuelto todo el dinero que demandaban, según puntualizaron posteriormente fuentes de la entidad, pero sí que se ha llegado a algún tipo de acuerdo con ellos.

Oliu respondió de esta forma ante las cuatro intervenciones de miembros de Adicae que se produjeron durante la junta de accionistas y en las que los portavoces de la asociación censuraron la actitud de la entidad en referencia a esta cuestión y a otras como las hipotecas con IRPH o las cuotas participativas. En ellas, recordaron al presidente del Sabadell que otras entidades han aceptado devolver todo el dinero de las cláusulas suelo a los clientes que lo han solicitado y criticaron el «empecinamiento» del banco domiciliado en Alicante por continuar con la batalla judicial por este motivo.

Unas críticas que no amilanaron al banquero catalán, que volvió a reiterar que las cláusulas del Sabadell se comercializaron de forma transparente y que cumplen con los criterios que definió el Tribunal Supremo para considerarlas legales. En cuanto a las cuotas participativas, recordó que estos valores quedaron excluidos de los activos que se le traspasaron con la adjudicación de la CAM, por lo que el banco no podía haber atendido este demanda sin haber cometido una «liberalidad», según sus palabras.

 

Inseguridad jurídica

En este sentido, durante su intervención inicial ante la junta de accionistas, Josep Oliu ya había lamentado la «creciente impresión de inseguridad jurídica derivada de ciertas resoluciones judiciales». Unas resoluciones que no sólo «han impactado en la cotización y los resultados de las entidades financieras, sino también sobre su reputación ante la sociedad». En concreto, citó el debate sobre la posible retroactividad del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados en las escrituras de las hipotecas e insistió en que el reglamento que regulaba su aplicación tenía más de 20 años de antigüedad y consideró «injusto» que se ataque la reputación de las entidades por aplicarlo.

Del mismo modo, también lamentó la incertidumbre que se ha generado ante la posible revisión de la legalidad del índice IRPH, sobre el que debe decidir en breve la Justicia europea. Un índice que, como recalcó, estaba amparado por «normas administrativas» y publicado por el Banco de España. «Es exigible, sin duda, que los bancos trabajemos de acuerdo con los mejores estándares de conducta, con transparencia y los más exigentes niveles éticos, pero la actividad financiera necesita unos marcos jurídicos y políticos estables», señaló el banquero.

Los consejeros del Sabadell también tuvieron que escuchar las críticas de varios representantes de la plantilla por las fuertes presiones comerciales que reciben los trabajadores «con objetivos inalcanzables que se traducen en bajas por estrés». Oliu les dijo que lo tomaría en consideración.

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