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Santander, BBVA o Sabadell: qué bancos ganan más con la nueva curva de tipos

Publicado por Bolsamanía y recopilado por Sindicato Alta - 02/09/2026 Última hora

Una curva más inclinada mejora el escenario para la banca, pero entraña riesgos para el crédito

Los bancos españoles podrían haber encontrado un nuevo viento de cola para su negocio. El empinamiento de la curva de tipos en España configura un escenario potencialmente favorable para los márgenes, justo cuando la actividad hipotecaria viene mostrando fortaleza y mientras las rentabilidades de los bonos vuelven a repuntar con fuerza en los principales mercados.

El movimiento ganó relevancia este martes ante la fuerte venta de deuda soberana a escala internacional, que está llevando los rendimientos a máximos de varios años y presionando también a las bolsas.

Sin embargo, para la banca la lectura no es necesariamente negativa: lo importante no es únicamente que suban los tipos, sino cómo lo hacen a lo largo de la curva. Pero conviene no confundir ambas dinámicas.

Que aumenten los rendimientos a largo plazo puede favorecer los márgenes bancarios, pero no implica que la demanda de hipotecas vaya a seguir creciendo indefinidamente. De hecho, si el coste de financiación sube demasiado, podría terminar ocurriendo lo contrario.

LA CURVA VUELVE A JUGAR A FAVOR

La clave está en un movimiento que puede parecer negativo a primera vista. Los rendimientos de la deuda pública española han aumentado durante el último mes, lo que implica una caída del precio de los bonos.

Sin embargo, según explica Javier Cabrera, analista de XTBla subida está siendo mayor en los vencimientos largos que en los cortos, lo que está provocando un empinamiento de la curva de rendimientos.

Y ahí cambia completamente la lectura para la banca. El negocio bancario tradicional se sustenta, en buena medida, sobre la intermediación: las entidades captan depósitos, generalmente vinculados a tipos de más corto plazo, y conceden préstamos con horizontes temporales superiores.

Por ello, aunque una subida generalizada de la curva también puede incrementar el coste de los depósitos, Cabrera señala que el mayor repunte de los tipos a largo plazo puede jugar a favor del negocio bancario, ya que una parte de la financiación de las entidades está vinculada a plazos más cortos, mientras buena parte de los préstamos presenta horizontes temporales superiores.

Si esa diferencia entre ambos extremos se amplía, el escenario puede resultar más favorable para el margen que obtiene la banca mediante su actividad de intermediación.

En otras palabras, la pendiente importa: una curva más inclinada puede configurar un escenario más rentable para el negocio bancario.

EL CRÉDITO AÚN RESISTE

El escenario gana interés porque este movimiento de la curva coincide, al menos por ahora, con una actividad hipotecaria sólida en España.

Según los datos recogidos por XTB, la firma de hipotecas aumentó un 10% interanual en junio, mientras que el capital total prestado avanzó un 27,4% y el importe medio por operación creció un 15,8%.

A ello se suma otro elemento: el tipo de interés medio de las nuevas hipotecas ya estaría comenzando a subir y, en algunos meses, supera los niveles de 2025. La combinación resulta favorable para los ingresos bancarios mientras el volumen de crédito aguante.

Como resume Cabrera, "más hipotecas, mayor importe y mayor tipo de interés supone más ingresos para la banca". Pero ahí aparece también el principal riesgo de la tesis.

El empinamiento de la curva puede mejorar los márgenes, pero si el encarecimiento de la financiación acaba debilitando la demanda de crédito, parte de ese beneficio podría quedar compensado por un menor volumen de nuevas operaciones.

LOS BONOS AÑADEN PRESIÓN

El movimiento español se produce además en un momento de fuerte tensión en los mercados internacionales de deuda. El rendimiento del bono estadounidense a diez años ha superado el 4,78%, mientras los bonos británicos a diez años se encuentran en sus niveles más elevados en casi dos décadas y el bono japonés a diez años ha superado el 3% por primera vez en treinta años.

Detrás de esta presión aparecen los temores inflacionistas vinculados a Oriente Medio y al petróleo, pero también las dudas sobre los elevados niveles de deuda pública y la capacidad de los Gobiernos para contener sus necesidades de financiación.

La consecuencia está llegando también a la renta variable, con las bolsas presionadas por el aumento de los rendimientos. Para los bancos, sin embargo, la subida de los tipos largos tiene una doble cara: puede ampliar el margen de intermediación, pero un endurecimiento excesivo de las condiciones financieras terminaría afectando al crédito y a la economía.

UN MOVIMIENTO CON RECORRIDO

XTB considera además que el empinamiento podría prolongarse. Cabrera señala que es previsible que la parte larga de la curva continúe ganando tracción, apoyada tanto por las presiones inflacionistas a corto plazo como por las dudas sobre la sostenibilidad fiscal.

El experto apunta que, aunque se prevé que la ratio de deuda sobre PIB española se sitúe por debajo del 100% en 2026, podría volver a superar ese umbral si no se contiene el gasto público o si la actividad económica pierde fuerza.

La lectura para la banca es, por tanto, más compleja de lo que parece. Lo que resulta negativo para el precio de los bonos puede ser favorable para el negocio bancario, siempre que el aumento de los rendimientos no termine deteriorando en exceso la actividad crediticia.

¿QUIÉN SE LLEVA LA MEJOR PARTE?

Aquí aparece la cuestión más interesante para el inversor. Que el escenario sea favorable para la banca española no significa que todas las entidades tengan la misma sensibilidad a la curva doméstica.

CaixaBank, Bankinter, Sabadell y Unicaja, pese a contar en algún caso con actividad fuera del país, dependen fundamentalmente de la evolución del negocio en España. Por tanto, el movimiento descrito por XTB tiene sobre ellas un impacto potencial más directo.

Santander y BBVA juegan otra partida. Su diversificación internacional obliga a observar también qué está ocurriendo con los tipos en los distintos mercados donde operan. España representa, según los datos incluidos en el análisis, el 34,6% del beneficio neto de Santander y el 32,2% del de BBVA.

Una proporción relevante, pero insuficiente para extrapolar automáticamente el efecto de la curva española al conjunto de ambos grupos.

Para los bancos domésticos, España es prácticamente el partido; para Santander y BBVA, es solo uno de los campos donde se juega. La gran incógnita pasa ahora por cuánto puede durar esta combinación.

Si la curva continúa empinándose y el crédito mantiene su fortaleza, las entidades más expuestas al mercado español podrían encontrar un nuevo apoyo para sus márgenes.

Pero el fuerte repunte de los bonos también marca el límite de esta tesis: si los tipos largos suben demasiado, el beneficio de cobrar más puede acabar chocando con el coste de prestar menos.

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