Publicado por El Boletín y recopilado por Sindicato Alta - 01/09/2026 Última hora
El Euríbor ha cerrado agosto en el 2,954%, su nivel más elevado en dos años, y vuelve a golpear a las hipotecas variables: un préstamo de 150.000 euros puede encarecerse alrededor de 70 euros al mes tras la revisión anual.
El indicador a doce meses, principal referencia para buena parte de los préstamos hipotecarios a tipo variable en España, avanzó desde el 2,855% registrado en julio y acumula una subida de 0,840 puntos porcentuales respecto al 2,114% de agosto de 2025, según los datos confirmados por el Banco de España. El nivel actual es el más alto desde agosto de 2024, cuando se situó en el 3,166%.
El Euríbor ha subido 0,840 puntos en un año y vuelve a acercarse a la barrera psicológica del 3%
La evolución del índice refleja el cambio de expectativas en los mercados ante el repunte de las presiones inflacionistas y la posibilidad de que el Banco Central Europeo (BCE) tenga que mantener una política monetaria más restrictiva durante más tiempo.
Las hipotecas variables vuelven a encarecerse
El movimiento tiene un efecto inmediato para los hogares cuya hipoteca variable se revise tomando como referencia el dato de agosto. En un préstamo de 150.000 euros, contratado a 30 años y con un diferencial de 0,99 puntos sobre el Euríbor, la cuota pasaría aproximadamente de 640,85 a 711,29 euros mensuales.
El incremento rondaría así los 70,44 euros al mes, equivalentes a unos 845 euros adicionales al año. El impacto real dependerá, en cualquier caso, del capital pendiente, el plazo restante, el diferencial aplicado y las condiciones particulares de cada préstamo.
Una hipoteca de 150.000 euros puede pasar de unos 641 a más de 711 euros mensuales con la revisión anual
La subida es especialmente sensible en los primeros años de amortización, cuando queda una mayor cantidad de capital pendiente y cualquier modificación del tipo de interés tiene un efecto superior sobre la mensualidad.
Los analistas hipotecarios vienen señalando que el comportamiento del indicador está descontando ya un escenario monetario más exigente. El mercado suele anticiparse a las decisiones de los bancos centrales, por lo que el Euríbor puede incorporar las expectativas sobre próximas actuaciones del BCE incluso antes de que estas se produzcan.
La inflación aumenta la presión sobre el BCE
El principal riesgo procede de la evolución de los precios. La inflación de la eurozona repuntó hasta el 3,3% interanual en agosto, frente al 2,9% de julio, según la estimación preliminar de Eurostat. La energía fue nuevamente el componente que registró una mayor subida, con un incremento del 14,3%, frente al 10,3% del mes anterior.
Este escenario complica la estrategia del BCE, cuyo objetivo de inflación se sitúa en el 2% a medio plazo. El organismo ya elevó en junio sus tipos oficiales en 25 puntos básicos, situando la facilidad de depósito en el 2,25%, y ha reiterado que las decisiones posteriores dependerán de los datos y se adoptarán reunión a reunión.
El repunte de la energía y una inflación del 3,3% reducen el margen del BCE para relajar las condiciones financieras
Las expectativas manejadas por los mercados ya contemplaban antes del verano otra subida de 25 puntos básicos en septiembre, aunque el BCE no se ha comprometido formalmente con ninguna trayectoria concreta de los tipos. Las actas de la reunión de junio mostraban además que los inversores concedían una elevada probabilidad a nuevos movimientos antes de terminar 2026.
El 3% se convierte en la referencia para final de año
La evolución del Euríbor durante los próximos meses estará estrechamente ligada al comportamiento de la inflación, la energía y el conflicto en Oriente Próximo. Las previsiones manejadas por los analistas sitúan al indicador alrededor del 3% al cierre de 2026, aunque con diferencias dependiendo de cómo evolucione el escenario geopolítico.
Un alivio de las tensiones energéticas y una estabilización del tránsito de hidrocarburos permitirían al índice moverse en una horquilla próxima al 2,8%-3%. Por el contrario, una prolongación de las presiones inflacionistas podría consolidarlo por encima del 3% e incluso llevarlo hacia niveles próximos al 3,10%.
En cualquier caso, el escenario actual supone un cambio importante respecto a finales de 2025, cuando el Euríbor cerró diciembre en el 2,267%. Para los hogares con hipotecas a tipo variable, el nivel del 3% vuelve así a convertirse en una referencia clave para calcular el esfuerzo financiero que deberán afrontar durante los próximos meses.
La reunión de septiembre del BCE será el siguiente gran punto de atención. Más allá de una eventual subida inmediata, los mercados buscarán sobre todo pistas sobre hasta dónde está dispuesto a llegar Fráncfort para contener una inflación que vuelve a alejarse claramente de su objetivo.