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El Fondo de Garantía paga más dinero a Sabadell por CAM

expansion.com recopilado por Sindicato Alta - 05/03/2020

 

En la imagen, antigua oficina de CAM.

El pasado 29 de febrero el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) pagó a Banco Sabadell algo más de 1.300 millones de euros por las pérdidas incurridas en la venta de parte de la cartera protegida de activos de la antigua CAM llevada a cabo a finales de 2018, pero que se contabilizan en este ejercicio. El próximo año el FGD abonará a Sabadell el resto de lo que queda por liquidar, unos 1.800 millones de euros. Los pagos aplazados se decidieron para que el fondo no tuviera que llevar a cabo una derrama extraordinaria o que España incurriera en un déficit público mayor.

Sabadell se quedó con la antigua Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) en 2011 a cambio de que el Fondo de Garantía de Depósitos (financiado exclusivamente con las cuotas de las entidades financieras) llevara a cabo dos ampliaciones de capital por un total de 5.249 millones de euros y un esquema de protección de una cartera de activos inmobiliarios dañados (EPA), de un valor nominal de 24.644 millones de euros, que cubría el 80% de las pérdidas que se originaran con la venta de esos activos, una vez que estas hubieran consumido las provisiones que figuraban en balance de la CAM y que totalizaban 3.882,2 millones de euros. Sabadell pagó un euro por CAM y se comprometió a hacerse cargo del 20% restante de las pérdidas de esa cartera.

Desde 2012 la venta de esos activos fue generando pérdidas que, hasta 2015, pudieron ser absorbidas por las provisiones iniciales, pero a partir de esa fecha tanto el FGD como Sabadell tuvieron que hacer frente a déficits crecientes. En total, hasta finales de 2018, el Fondo de Garantía tuvo que desembolsar 4.233,5 millones de euros y Sabadell, 1.058,34 millones.

La presión de los supervisores financieros para que los bancos europeos limpiaran lo más rápido posible sus balances de los activos dañados consecuencia de la crisis se concretó en España en que las entidades aceleraran la venta de carteras de estos activos a fondos interesados en gestionarlas con una mayor profesionalización que la de los bancos. Sabadell, junto a Popular y BBVA, eran los que más activos de este tipo tenían en sus balances. En el resto de bancos también había, pero eran menos relevantes.

La crisis de Popular trasladó a Santander, que lo adquirió por un euro, la presión para que se deshiciera de ese problema y lo solucionó de manera expeditiva. Poco después de haberse hecho con Popular, alcanzó un acuerdo, en agosto de 2017, con Blackstone por el que le vendía el 51% de esos activos, agrupados en una sociedad, y Santander se quedó con el 49%. Contablemente toda la compañía dejaba de estar controlada por el banco, lo que aliviaba su balance.

 

El mismo modelo

Sabadell y BBVA siguieron ese modelo, aunque con distinta intensidad. Los dos bancos tenían activos dañados protegidos por un esquema del que se responsabilizaba en parte el FGD. A BBVA le habían llegado con la compra de Unnim y a Sabadell, con la de la CAM. Ambos alcanzaron acuerdos con distintos grandes fondos para colocarles la mayoría de estos activos. Pero ninguno de los dos quería quedarse con el 49% de la sociedad resultante. BBVA se quedó con el 20% y Sabadell redujo este porcentaje hasta el 10%.

Aunque las dos entidades tenían cerrados los acuerdos con los fondos compradores, había un problema a solventar que consistía en que dichas ventas debían ser aprobadas por el FGD, ya que este debía hacer frente al 80% de las perdidas posibles por esas operaciones.

Una venta acelerada supone vender los activos con un descuento mayor del que habría que hacer frente si se ampliara el plazo de la venta. El FGD no quería perder más dinero del estrictamente necesario y, además, si la transacción se llevaba a cabo en 2018 debía apuntarse como déficit público el exceso entre las pérdidas reconocidas y lo que habría sido si la venta se hubiera prolongado hasta 2021, que era cuando vencía el Esquema de Protección de Activos.

La solución que se encontró después de varios meses de negociaciones fue que la venta se llevaba a cabo en 2018, pero que la liquidación por parte del FGD se materializaría en 2019, 2020 y 2021, periodificando los pagos para que estos no superaran a los previstos y, por lo tanto, no se aumentara el déficit público.

En 2019 con cargo a las ventas realizadas en 2018, el FGD pagó a Sabadell 994,6 millones de euros y en este año la cifra ha crecido hasta superar ligeramente los 1.300 millones de euros. Para febrero de 2021 está acordado que Sabadell recibirá algo más de 1.800 millones de euros.

En total, el FGD habrá destinado 7.386 millones de euros para asumir su parte correspondiente a las pérdidas por la cartera protegida. A esta cifra hay que sumar las dos ampliaciones de capital que llevó a cabo en la CAM antes de la venta a Sabadell. Todo ello hace un total de 12.635 millones de euros que el sector financiero ha tenido que desembolsar para el reflotamiento de la antigua caja de ahorros.

Sabadell por su parte tuvo que poner algo más de 2.200 millones de euros, gracias a los cuales pasó a ser un banco comercial global con presencia en todo el territorio cuando hasta entonces estaba muy especializado en banca de empresas y su presencia se centraba sobre todo en Cataluña.

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