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El BCE cree que dos bancos españoles desconocen que no podrán seguir en solitario

icnr.es recopilado por Sindicato Alta - 27/07/2020

Tsunami en el sector bancario europeo para 2021 y en el que se verán involucrados grandes, más grandes y medianos, y algunos de estos últimos se verán obligados por el supervisor a buscar pareja.

La vuelta a la normalidad parece traducirse en términos de fusiones en el ámbito empresarial. En el prólogo que puede estar cerrado de los movimientos corporativos tantean las telecos y las hoteleras, y tontean los bancos, algunos, quizá los más exigidos y necesitados por el ritmo que marca el futuro. Pero el futuro ya se descuenta hoy y lo hace en diversas y muy variadas direcciones. Se buscan tamaños nuevos, acordes con la nueva normalidad. Es como si un banco o una empresa de 10.000 millones o de 20.000 millones de valor estuviera en riesgo de muerte por problemas de liquidez, por ejemplo. No hay oleada de fusiones sino de rumores sobre fusiones. Nacen del interés táctico de los supervisores, que en los últimos días se empeñan en la promoción de uniones de todo tipo. El BCE y el Banco de España filtran a buen ritmo que es tan urgente como necesario emprender un proceso de consolidación bancaria de manera inminente. Al parecer, los morosos, por ahora sólo potenciales, amenazan con un tsunami para el próximo año, por primavera, o quizá antes. Pero tsunami. Filtran que hay necesidad de operaciones bancarias de medio y gran calibre. El vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, ve la inminencia en estos movimientos corporativos. Siempre que levanta la voz, parece el anuncio de una megatendencia, de un aviso para navegantes, españoles claro, pues para quién si no iba a hablar el vicepresidente del supervisor si no es antes para los bancos españoles.
Las operaciones, según adelantan a los intermediarios, principalmente la prensa especializada, se presentarán en sus variantes clásicas: ofertas públicas de adquisición (OPA) y quizá alguna variante recientemente practicada por dos grandes compañías de otro sector industrial. La presidenta de Banco Santander, Ana Botín, ha declarado días atrás que es el momento ideal, necesario para muchas entidades del sector pues parece que la banca europea necesita `escala´ -tamaño-. Y casi todas las entidades bancarias europeas -entre ellas las españolas- parecen estar abiertas a la búsqueda de tamaños de mayor calibre. 

Mayor no es sólo por y para ser más grande, sino para mejorar el tamaño, el más idónea y eficaz, el más rentable en suma. La nueva normalidad busca también nuevas oportunidades, expectativas de cambio de negocio, mayor especialización dentro del mismo negocio bancario. Se por seguro que algunas entidades no sólo buscan el tamaño por el tamaño sino también por la protección y seguridad que les puede producir transitar por la crisis que viene en compañía de alguien, para ir y estar más fuerte.

En la búsqueda de nuevas oportunidades, de seguridad, de rentabilidad, de eficacia, etc. andan las entidades bancarias españolas con distintas tácticas, según su capacidad para afrontar la travesía del desierto; algunas entidades ven irremediable la búsqueda de un compañero que, si la travesía resulta fructífera puede ser para siempre, pues de lo contrario será obligado abortar la operación. Claro que, no es lo mismo adelantarse de forma voluntaria que verse obligado a dar el paso. Y en este caso ya se piensa que a más de uno le puede sorprender que sea el supervisor el que invite, el que fuerce. 

La diferencia entre una y otra opción suele traducirse en el distinto precio de una operación de fusión pactada y otra forzada. Y es probable que de esta última categoría se dé alguna. Los promotores supervisores aseguran que una al menos verá la luz, o se anunciará, antes de las doce campanadas. Y puestos a asegurar resultados algunos interlocutores ya han confirmado que sí, que habrá fusión en 2021. El supervisor central utiliza sus armas tácticas habituales; que si las ratios de capital son ahora distintas e insuficientes las que registran los bancos españoles, que si las pruebas de resistencia internas ponen en duda la viabilidad de varios, tres o cuatro españolas, para el futuro. Un escenario el que dibujan las autoridades en el que bien se puede adivinar que una catástrofe bancaria esta la vuelta de la esquina. 

El BCE, en todo caso, ha avisa sobre la tempestad que se aproxima y que para el sector puede dejar a tres o cuatro entidades fuera de juego. En outside pueden quedar Unicaja, Liberbank, Kutxabank, Ibercaja y Abanca. Cinco bancos sobre los que las autoridades parecen querer inducir la creencia de que será poco menos que imposible que las cinco sigan en solitario. Cierto es que Unicaja y Liberbank lo intentaron, una unión que estuvo más cerca de la firma que del fracaso. En las nuevas condiciones que parece impondrán los mercados y la realidad de la nueva normalidad, varios de ests selecto grupo de entidades medianas tendrán que decidirse casi como un ejercicio de supervivencia, pues, según ha dejado entrever la autoridad, la realidad puede conocer medidas drásticas también pare el sector bancario. En este caso, sería la acción ejecutiva del supervisor local el que impusiera un nuevo ritmo a las entidades de cara a una consolidación necesaria. Cabe la posibilidad de que alguna de ellas, o quizá dos, desconozcan a día de hoy -26 de julio de 2020- que no podrá seguir en solitario y que será el supervisor quien le avise sobre una próxima reunión para exponerle la cruda realidad de la nueva normalidad bancaria.

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